El oficialismo pone en marcha esta semana la segunda etapa de sesiones extraordinarias convocadas por el presidente Javier Milei en el Congreso de la Nación. El miércoles desde las 11 de la mañana los libertarios volverán a poner a prueba su músculo parlamentario para tratar -en lo que se espera sea una larga jornada- el proyecto de ley de Reforma Laboral.
Si bien la iniciativa obtuvo dictamen en diciembre pasado, hasta el mismo miércoles seguirán las negociaciones. En La Libertad Avanza confían en que se sancionará el proyecto que luego deberá ir a Diputados. Sin embargo prima la incertidumbre de qué sucederá ese día en el recinto.
Los libertarios manejan el intercambio de la letra chica con la oposición aliada y dialoguista de manera hermética o, como dijo Patricia Bullrich, «bajo cuatro llaves» con el fin de «evitar confusiones». Prometen que habrá modificaciones, en lo impositivo y en el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), pero nadie tiene claro cómo serán los cambios.
Lo cierto es que la mayoría de los 44 senadores que se había asegurado LLA a fin de año hoy no estaría tan segura. El bloque violeta no está “tan cómodo” para la votación en general como esperaba. Se habla de un número que no llega a las 40 voluntades.
El panorama es peor para los artículos en particular. Por eso hasta el momento desde el oficialismo no confirmaron cómo será la metodología de la sesión. Se especula que se puede llagar a votar por capítulos y no por artículos, como ocurrió el año pasado con el Presupuesto 2026.
El oficialismo con Luis Juez cuenta con interbloque de 21 representantes. Para lograr volumen necesita a los diez de la UCR y los tres del PRO. El presidente del bloque radical Eduardo Vischi reconoció no tener una postura unificada en su espacio. El radicalismo reclama que el fondo previsto en la reforma solamente beneficia a las grandes empresas, mientras que las pymes y microempresas resultarían las más perjudicadas.
Pero además los libertarios cuentan con otros aliados: la tucumana Beatriz Ávila (Independencia), el correntino “Camau” Espínola (Unidad Federal); Julieta Corroza (La Nequinidad), la chubutense Edith Terenzi y los misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas Decut.
Está en duda la salteña Flavia Royón, quien no asistió a la última reunión, luego de poner reparos en el FAL, que propone avanzar con un esquema que puede desfinanciar el sistema previsional y comprometer el equilibrio fiscal necesario para afrontar el pago de indemnizaciones laborales. Tampoco se sabe qué posición tomará la senadora por Santa Cruz, Natalia Gadano, ni la cordobesa Alejandra Vigo.
La oposición dura está representada por el peronismo, con el interbloque Popular que cuenta con 28 legisladores. Sin embargo, como contó Tiempo, el espacio está atravesado por fisuras internas y la dificultad de encontrar un punto en común ante los proyectos.
Hay un sector que no comulga con el kirchnerismo (bloque Justicialista) pero que coincide en el voto en contra de la reforma. Respalda el plan de lucha de las diferentes entidades obreras (como la CTA), que durante el fin de semana entregaron material de difusión en las terminales de trenes de Constitución, Once, Retiro y Federico Lacroze, de la Ciudad de Buenos Aires y distintas estaciones del AMBA. Incluso el senador Mariano Reclade brindó charlas en los parques de la Capital Federal.
Por el otro lado están los agrupados en Convicción Federal-que están en el interbloque Popular-pero responden a gobernadores que mantienen una cercanía con el gobierno de Javier Milei, como los mandatarios provinciales Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca), y Gustavo Sáenz (Salta).
Un claro ejemplo del funcionamiento del interbloque en el recinto fue la votación del Presupuesto 2026, cuando se dividieron. En esa sesión de diciembre los senadores Guillermo Andrada (Catamarca), Carolina Moisés (Jujuy) y Sandra Mendoza (Tucumán) respaldaron el proyecto del gobierno. Por eso no se descarta que pueda volver a ocurrir lo mismo. «